Ojos con el color de una tormenta,
son astucia y vanidad lo que reflejan,
sin medida, ni escarmiento,
cuando cae la noche me corteja.
La promesa de una silueta inconclusa,
que se pierde cual medusa,
en lo más profundo de mis piernas.
—Es hermosa cuando mira hacia arriba,
y la descubro entonces atada a mi centro —
Despertares entre lo profundo y lo profano,
me seducen entre áridos bostezos,
¿es el mal que me agobia bosquejos? ,
¿es mi alma rota la que pinta un cuento vano?.
—Y aún volviendo a los quereres
me declaro fielmente iluminada,
¿Está mi alma abandonada,
completamente a su merced?—
Son las tardes en tu almohada,
cuando el sol tarde se recoge,
Son mis noches prueba de mi goce,
y por ello escribo de madrugada.
Es su espalda un territorio inexplorado,
con su risa y un lenguaje calmado,
fluye por mis manos en placer mundano,
y son las suyas mi más consciente pecado.
—¿Cuál es el precio de mi lujuria?
En un juego de almas turbias,
que juntas se complementan. —
No es un tiempo que rebelde crece,
son minutos que desaparecen,
son segundos que nos consumen,
y es un alma vieja la que se desvanece.
¿Es mi boca el preludio del anhelo,
de mi más profunda entrega guardada?,
Vino Rosa es tu suave morada,
Vino Tinto es mi desconsuelo.
Es un canto y es un mito,
lo que pase dentro de estas puertas,
muchas historias incompletas,
buscando el infinito.
—Nuestra historia—

No hay comentarios.:
Publicar un comentario